Las autoridades que integran la Comisión Nacional de Protección Civil informaron sobre la activación de medidas preventivas ante el incremento de las lluvias en El Salvador, asociado a la influencia de una baja presión en Centroamérica y al acercamiento de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). Durante una actualización sobre las condiciones meteorológicas, el ministro de Medio Ambiente, Fernando López, explicó que distintos factores atmosféricos están favoreciendo la presencia de lluvias en el territorio.

El funcionario señaló que el país ha experimentado meses con acumulados por debajo del promedio, además de períodos de sequía y un aumento considerable de las temperaturas.

López detalló que durante septiembre se había registrado hasta ese momento el 57.8 % de la lluvia promedio, por lo que las proyecciones apuntaban a que los acumulados podrían acercarse al promedio al finalizar el mes. Sin embargo, indicó que la concentración de lluvias en determinados períodos puede incrementar el riesgo de inundaciones y deslizamientos.

Amaya explicó que el país se mantenía en situación de prealerta y que, de presentarse un cambio en las condiciones y pasar a una fase de alerta, podrían establecerse evacuaciones preventivas en los puntos donde exista mayor riesgo para la población. Como parte de las acciones de preparación, el Ministerio de Obras Públicas informó que dispone de 68 planteles a escala nacional, además de cuadrillas operativas durante las 24 horas para responder ante emergencias relacionadas con árboles caídos, deslizamientos, cárcavas u otras afectaciones en la infraestructura vial.

El Cuerpo de Bomberos también mantiene personal preparado para atender posibles incidentes. Su director, Baltazar Solano, informó que la institución se encuentra en alerta con 700 elementos distribuidos en 17 estaciones, mientras que ANDA mantiene vigilancia permanente sobre el sistema de abastecimiento de agua y las plantas de bombeo, reportadas en funcionamiento al 100 %.

Las instituciones hicieron énfasis en la importancia de mantener activos los mecanismos de prevención y respuesta mientras persistan las condiciones lluviosas, con especial atención en zonas susceptibles a inundaciones, deslizamientos y otros incidentes asociados a la acumulación de agua.